sep 152014
 

Postrado en una cama con síntomas como vómito, diarrea y algunas llagas en su cuerpo se encuentra Juan Carlos, quien fue diagnosticado con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) hace dos años.

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Este joven a su corta edad, 25 años, vive una agonía, y solo se arrepiente de aquel día, cuando bajo los efectos del alcohol tuvo relaciones sexuales con una desconocida sin protección. Juan tenía 17 años el día que fue contagiado.

Al igual que Juan , al año se diagnostican 800 personas con sida, de los cuales más de ochenta (80) son jóvenes entre 15 a 24 años.

De acuerdo con el presidente de la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las personas afectadas por el VIH/sida (Probidsida), Orlando Quintero, desde 1984 hasta 2013 se han detectado 13,709 personas con esta enfermedad. De estos 1,374 han sido jóvenes entre los 15 a 24 años.

El experto aseguró que esta enfermedad, que le cuesta al Estado entre 25 a 30 millones anuales, está latente en los adolescentes.

Según Quintero, las razones de que el 10% de los casos con sida sean jóvenes obedece a la crisis de valores familiares, y la falta de educación sexual que existe en el país.

El alto consumo de alcohol y droga y el ambiente nocturno en que conviven los adolescentes son otros de los factores del incremento de los casos, expresó Quintero.

El presidente de Probidsida explicó que los menores infectados se hacen la prueba de VIH o sida en edad adulta, cuando la enfermedad está en sus últimas facetas. ‘Es lamentable’, puntualizó.

Ante esta situación el ministro de Salud, Javier Terrientes, dijo que están reforzando las campañas en prevención a las enfermedades de transmisión sexual.

Explicó que en conjunto con asociaciones, están respaldando un proyecto de ley sobre educación sexual y reproductiva para que los jóvenes sepan los riesgos de tener relaciones antes de tiempo.

sep 042014
 

02/09/2014 – Ocho jóvenes que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) de Argentina, Brasil, México, Puerto Rico y Ecuador comparten sus historias a través del proyecto virtual “Había una vez…”, una iniciativa de ellos que ha sido difundida por Unicef y Onusida.

Se trata de una colección de historias o cartas personales escritas por jóvenes con VIH “que cuentan qué significó para ellos su etapa como adolescentes VIH positivos, especialmente su relación con los medicamentos, y todos los desafíos que eso conlleva. Son historias reales, personales y sentidas que nos recuerdan la complejidad de ser adolescentes y vivir con el virus”, explica José Bergua, especialista en VIH/sida y Adolescentes de la oficina regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

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Las misivas se difunden en internet en el sitio www.unicef.org/lac/Habia_una_vez_ESP.pdf, y se proyecta a futuro hacer nuevas colecciones e invitar a más jóvenes VIH positivos de otros países a compartir su historia, indica Bergua.

A su juicio este proyecto puede acercar a otras personas a lo que significa vivir con VIH, porque sus historias “le dan una cara humana a una enfermedad que la mayoría de la gente desconoce. Sirven también para entender la complejidad del tratamiento, la agresividad de los medicamentos para controlar al VIH y también lo solos y perdidos que muchas veces se encuentran estos chicos y chicas, pues no tienen a casi nadie con quien hablar de estas cosas por miedo al estigma y la discriminación”.

VIVIR CON VIH: ´una razón para vivir´

La puertorriqueña L´Orangelis Thomas, de 26 años, fue una de las que se animó a compartir su experiencia. Afirma que se recuerda a sí misma de niña tomando medicinas sin saber por qué. A los 9 años tomaba cerca de 13 medicamentos que le ocasionaban efectos adversos. A esa edad su madre le explicó por qué debía tomarlos. Dos años después de ello, su progenitora perdió la vida a causa de una enfermedad relacionada con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), la etapa consecuente al VIH.

Hoy solo toma tres medicamentos al día y para ella, vivir con VIH significa “una razón para vivir”.

VACÍOS POR RESOLVER

El VIH no discrimina edad, pues afecta a adultos, jóvenes y hasta niños, como ocurrió en el caso de Thomas.

En el mundo se calcula que hay cerca de 2.1 millones de adolescentes (con edades entre 10 y 19 años) que viven con VIH, menciona Bergua.

Además, unos 3.3 millones de niños de 0 a 14 años tienen el virus. O sea que cerca de 5 millones de niños y adolescentes viven con VIH actualmente, acota.

El acceso a la terapia antirretroviral no es igualitario entre niños y adultos. En 2012, de todos los adultos del mundo que viven con VIH el 64% de los que necesitaron la terapia accedió a ella, “mientras que solo el 34% de los niños de 0 a 14 años que necesitaban terapia tenía acceso. Esto es inaceptable”, afirma el especialista.

Mientras que la mortalidad por causas relacionadas con el sida se redujo 30% en el mundo entre 2005 y 2012, en ese mismo lapso los fallecimientos por estos motivos entre adolescentes de 10 a 19 años aumentaron en un 50%. “Esto es una muestra clara y contundente de que no estamos llegando a los adolescentes que de verdad nos necesitan”.

Una buena noticia es que en el planeta la tasa de nacimientos de niños con VIH se ha reducido 35% entre 2009 y 2012, agrega Bergua. “ Se calcula que entre 2005 y 2012 fueron evitadas 850 mil nuevas infecciones entre los niños”, afirma.

EN CIFRAS

66%

De los niños de 0 a 14 años que necesitaban terapia antirretroviral no tuvo acceso a ella en 2012.

64%

De todos los adultos VIH positivos pudo recibir el medicamento antirretroviral de forma oportuna en 2012.

Cada vez menos bebés nacen con VIH en Panamá

Los casos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en niños y jóvenes no son ajenos a Panamá. El año pasado 330 menores de edad (183 niñas y 147 niños) con VIH tuvieron acceso al tratamiento antirretroviral, en mayor concentración niños en edades de 10 a 14 años, afirma Rita Banús, de Aid for Aids Panamá, quien hizo referencia a datos recientemente presentados por el Programa Nacional de VIH en el IV Foro Nacional de Monitoreo y Evaluación en VIH y Sida.

En ese año se detectaron 176 mujeres VIH positivas embarazadas y

159 niños estuvieron expuestos al VIH, es decir, nacieron de una madre que tenía VIH. “De los niños expuestos en el año 2013, 12 adquirieron el VIH. Cada vez menos bebés nacen con VIH en Panamá”, añade Banús, quien explica que de acuerdo con la vigilancia epidemiológica, en el país “de todos los niños nacidos en 2010 el 3.1% nació con VIH. En 2008 el porcentaje fue de 5% y en 1998 alcanzó el 14%.

sep 042014
 

02/09/2014 – Había una vez en Quito, capital de Ecuador, una adolescente llamada Barb que soñaba con estar con su novio para siempre, tal como en los cuentos de hadas.

Sin embargo, a los 17 años y con tres meses de embarazo, una noticia le trastocó sus planes: estaba infectada con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

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Lo supo tras una prueba de VIH que le hizo el personal del hospital –sin su autorización– con la muestra de sangre que había sido extraída para el test de embarazo.

Lejos de ser ficción se trata de la historia real que vivió Barb Martínez. “A esa edad no estaba el ser madre dentro de mi plan de vida; sin embargo, comencé mi vida sexual pensando en que ´a mí no me va a pasar”. Igualmente, al tener una pareja sexual estable, lo que ella menos pensaba es que su novio vivía con VIH.

Y si bien durante la gestación los médicos se esforzaron para que su bebé naciera sin VIH administrándole la terapia antirretroviral de forma oportuna, sus inquietudes sobre el embarazo adolescente y el VIH no fueron abordadas.

En el último chequeo médico previo al parto, su ginecóloga le recomendó que la autorizara ligar sus trompas de Falopio después de la cesárea. “Considero que lo mejor para ti será no volver a tener hijos (…) si tú no te haces la ligadura y en algunos años quieres tener un hijo, tu cuerpo estará afectado por VIH, y el niño que desees tener tal vez nacerá con VIH y no será justo para él; además, un niño necesita una mamá viva”, le dijo.

Al escuchar esto Barb accedió a la intervención, pero hoy a sus 24 años reconoce que no debió esterilizarse, pues con los debidos tratamientos suministrados a tiempo, un bebé no se infecta del virus. La teoría de la médica estaba errada y ahora ya no puede volver a tener hijos.

“La falta de información y la vulneración de mis derechos me llevó a tomar una decisión irreversible, que en ese momento creí que era lo correcto”, dice Martínez, y agrega que “el miedo a la discriminación y el estigma nos pueden llevar a tomar decisiones que no son las mejores”.

CARTAS DE VIDA

La experiencia de Martínez quedó plasmada junto con otros siete relatos de jóvenes VIH positivos que viven en la región en el proyecto en línea “Había una vez…”, en el que comparten sus historias a través de cartas, afirma José Bergua, especialista en VIH/sida y Adolescentes de la oficina regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Sus historias fueron traducidas al inglés, francés y portugués por Unicef, y difundidas por este grupo con el apoyo de Onusida.

Conozca más de estas historias.

ago 272014
 

La mayoría de las 13 mil 709 personas que viven con VIH/sida en el país son jóvenes cuyas edades oscilan entre 15 y 39 años, según se desprende del más reciente informe del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa), que incluye los casos conocidos entre 1984 y 2013.

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Estadísticas del Ministerio de Salud señalan que desde 1984 hasta diciembre de 2013 han muerto 5 mil 101 personas a causa de la enfermedad.

 ROSALÍA SIMMONS

24/08/2014 – La mayoría de las 13 mil 709 personas que viven con VIH/sida en el país son jóvenes cuyas edades oscilan entre 15 y 39 años, según se desprende del más reciente informe del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa), que incluye los casos conocidos entre 1984 y 2013.

De acuerdo con el documento, el grupo etario más afectado por la enfermedad representa el 56.2% del total de las víctimas; es decir, 7 mil 704 personas.

En 2013 se reportaron 574 nuevos casos, especialmente en Panamá metro, con 158.

El informe del Minsa detalla que 5 mil 101 personas, de entre 15 y 39 añosde edad, padecieron la enfermedad y murieron desde 1984, cuando fue detectado el primer caso de un paciente afectado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), hasta el pasado mes de diciembre.

Para Ariel Muñoz, coordinador de Información, Educación y Comunicación de la Fundación Probidsida, la realidad que se vive en el país “es demasiado triste”, porque se trata de una población a la que le corresponde “hacer que el país crezca”.

Indicó que lo peor es que en Panamá hay unas 20 mil personas que viven con el virus y no han sido diagnosticadas; es decir, desconocen que son portadores del VIH.

A su juicio, el problema se agrava por la poca difusión de campañas publicitarias e incentivos, para que las personas que tienen una vida sexualmente activa se realicen la prueba por lo menos dos veces al año.

Otro tema que inquietaal dirigente de Probidsida es el desabastecimiento de medicamentos como Conbivir, Truvada, Ritonavir, entre otros, lo que pone en riesgo la salud de las personas.

Por su parte, Bernabé Ruiz, coordinador del Observatorio Ciudadano en Derechos Humanos y VIH de Panamá, manifestó que en la actualidad no hay suficiente personal médico capacitado para atender a la población afectada.

Ambos activistas coincidieron en que el Minsa y el Ministerio de Educación (Meduca) no abordan el tema de la salud sexual en conjunto, para con ello prevenir nuevos casos.

AUTORIDADES HABLAN

Pero la directora Nacional de Servicios Psicoeducativos del Meduca, Luz María Córdoba, señaló que “el principal responsable de la orientación en valores son los padres de familia”.

De acuerdo con su criterio, como institución están “jugando el rol que nos corresponde” y para ello, dentro de sus planes de estudio, tienen asignaturas sobre educación sexual.

Citó como ejemplo las materias de ciencias, familia y educación física, así como el programa “Educando para una sexualidad sana”.

Diana González, psicóloga del Meduca y coordinadora de este programa, subrayó que la iniciativa tiene dos componentes: el primero de prevención, dirigido a ambos sexos; y el segundo apuntado específicamente a las estudiantes embarazadas, a quienes se les orienta en su nuevo rol de madres y para que al mismo tiempo puedan culminar sus estudios de bachillerato.

Entretanto, el jefe del Programa Nacional de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/sida del Minsa, Aurelio Núñez, aseguró que han impulsado varias iniciativas en la lucha contra la enfermedad y su propagación, para las cuales han invertido al menos $30 millones en los últimos años.

Destacó la creación de las “clínicas amigables”, en las que se han destinado unos $10 mil en dos años, para capacitar al personal de la entidad en la atención a los pacientes.

Actualmente hay centros de este tipo en Santa Ana, San Miguelito, Colón, Isla Colón, David y próximamente se abrirá otro en Panamá oeste.

Además, hizo referencia a la puesta en marcha del Plan Estratégico Multisectorial de VIH/sida 2014-2019, en el que participaron todos los actores de la sociedad e incluye las estrategias para controlar la enfermedad.

QUEJAS POR TRATO

El vocero de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá, Ricardo Beteta, denunció que la población gay, bisexual, lésbica y transgénero es la más afectada por el VIH, pero es la que menos se beneficia con las campañas que lleva a cabo el Minsa.

Puntualizó que la comunidad a la que representa se siente aislada de las iniciativas que se llevan a cabo y que no se están destinando los recursos suficientes para disminuir las incidencia de casos en este grupo.

En tanto, la defensora del Pueblo, Lilia Herrera, abogó por una mesa de trabajo conjunta, en la que se planteen soluciones eficaces al problema, en la que participen organizaciones, autoridades y otros sectores interesados.

 

fuente: http://www.prensa.com/impreso/panorama/jovenes-victimas-del-vihsida/380229